
No cabe esperar que las empresas registren todas las variaciones posibles de su marca en numerosas extensiones de dominio.
Por ello, los equipos jurídicos deben colaborar con otros departamentos de la empresa, como marketing e informática, para definir la mejor estrategia de registro.
Una vez que la empresa ha identificado qué nombres de dominio requieren protección, el equipo jurídico debe elaborar directrices internas claras sobre cómo deben registrarse, a nombre de quién deben registrarse y qué hacer si el dominio ya está registrado a nombre de un tercero.


